La lectura es el opio y la escritura la mejor clínica de desintoxicación.
martes, 29 de septiembre de 2009
Dejen entrar antes de salir
Respetemos el turno del silencio. Ponte encima y haz lo que quieras. Me gusta tanto que nos vean. Solo necesitas un minuto para sentir si estás vivo o muerto. La lluvia ha hecho desaparecer la frase que escribí con tiza en la pared. El perro tiene un trauma; le asustan los cohetes. Dime lo que quieras, que yo sabré lo que debo escuchar. ¿Quién ocupará la silla vacía? Hoy, el sol, parece que se ha quedado ciego. Pitonisas y banqueros nos venden un falso futuro. Es posible que si me voy a nadar todos los días se me ocurra una buena idea. Ha convertido su bigote en dos mecedoras para ladillas.
Que llueva y la tierra huela
Deportistas y poetas valoran los segundos, las centésimas, las milésimas, por motivos diferentes. ¿Compras siempre la misma camiseta? Estoy en tu calle y no sé lo que hacer. Es fácil pensar que te quiero, pero a mí, lo que me gustaría, es demostrártelo. El trabajo anula el miedo, al menos durante ocho horas. Las revistas gays están escondidas en el fondo de su armario: No quiere que las descubra su mujer. Él se fue sin haber llegado. No hagas caso de aquellas mujeres y hombres que te dicen que no puedes ser un eterno adolescente. Te acepto como eres porque tengo la intención de cambiarte. Extraña expectativa. No sientas pena por mí, es una estrategia de mi cerebro enfermo para atraparte.
Quedó en nada
Te imaginaba perfilando la tierra, delimitando el espacio en cuadrículas, encontrando monedas y huesos del pasado, inventando la Historia. Eras el responsable de crear pseudociencia en nuestro pasado ficticio. Me gustaba escuchar tu voz, mientras imitabas la dulce expresión de un campesino, porque, de esa forma, conseguía olvidarme de mí mismo.
¡Ocasión! Se vende...
Es trágico que los niños blancos ya no jueguen en la calle. Hagamos causa común, porque siempre perdemos los mismos. Es tan fácil encontrar un disfraz. Autopistas de vacas, bosques de grúas. ¿Y si surge el amor? A todos nos mueve el interés. Las yemas de los dedos se queman y no levanto ninguna viga maestra. Que hibernen las palabras, ya que no sirven para nada. La mente piensa, pero la mano se niega a escribir algo que sabe, a ciencia cierta, que es mentira. Abandona todos los conocimientos innecesarios, para que el sol te acompañe. No puede ser tan difícil ser tu amigo. Ven, no te niegues. Sí, ya lo sé, hablo y hablo y hablo, para evitar que te fijes en mis manos temblorosas. Recibe mi más cordial enhorabuena, es preciosa tu boca.
Unrelámpagoenlaoscuridad
Micabezatiendealnorte.
Entresueños,
descubroquelastortugassonpiedrasquecaminan.
Levantemos el corazón
Tiene tan poca fuerza como una linterna a la que se le acaba la pila. El pez se traga la ceniza. Al final, no queda más remedio que admitir, que todo fue un despropósito.
lunes, 28 de septiembre de 2009
El ojo del amo engorda al caballo
No es nada personal
Abres el buzón y vuelves a presenciar como los únicos que se interesan por ti son los bancos. La trompeta cansa y por eso bebo cerveza. Hay que acotar las mentiras del amor, porque pasan los días y vivimos en el engaño. Nos da miedo ver, de verdad, a la persona que tenemos a nuestro lado. Aunque, en realidad, lo que más miedo nos da, es vernos a nosotros mismos, de ahí que nos convirtamos en dictadores y deseemos traer hijos a este mundo putrefacto. Llama cuando llegues, aunque no signifiques nada para mí. Por suerte, se cuela la luz entre las hojas del árbol. Espuma en la boca y luego dicen que hacer deporte es beneficioso para la salud. Deja que las hormigas trabajen y que una avalancha de negros te invada el culo. Siempre hay salida para la furia, solo tienes que reconocer que es parte de ti. Seguro que vamos a encontrar el abrazo verdadero, porque existe. Madre, deja de compararme. Tienes razón cuando dices que los intelectuales te ponen enfermo. Lo siento, pero no podemos arreglar tu cara. Que yo sepa un matadero no es una discoteca, ¿o sí?
¿Por ti yo me quemo?
¿Qué me das por contarlo? La Historia verdadera no está en los libros. Bendice esa tripa como yo lo hice en su día. El mal no tiene color, pero sí tiene forma. Abre el paraguas, para que lo seque el sol. ¿Existe porque piensas en él? La música truena y los gritos invaden el salón; has perdido comprando esta casa. Hombres, ¿por qué sonreís cuando otro hombre os desea? Vas a acabar derrotado, como un nudo de corbata después de una boda. Te dice que no quiere tener un hijo, lo repite con insistencia, pero no lo creas, miente. Después te dirá que hagas el favor de cortarte las uñas en la terraza.
Un hombre espera...
Se nos va el tiempo sin improperios y lo único que saco en claro es que la hierba también crece en el cemento. Dile a cualquier persona que te encuentres por la calle que tiemblas, como todos lo hacemos cuando el miedo se adueña hasta de nuestra sombra en la pared.
Que suenen las palmas
Hay que solucionar las diferencias, pero el mejor método no es el combate cuerpo a cuerpo. La piel cambia, entonces, ¿qué te hace pensar que tú no puedes hacerlo? Hace tanto tiempo que las canicas se han quedado atrapadas en la caja. Nos abren los brazos, y es tan fácil rechazar el ofrecimiento. La silla sigue vacía, suspendida en el aire y el funambulista, como siempre, no aparece. Mis palabras son lo que digo, otra cosa, bien diferente, es que esté de acuerdo con ellas. Hay una especie de pino que nunca se quema. La noche me ha traído el recuerdo de tus labios gruesos, mientras un diálogo chino me ha susurrado en los oídos algo que no soy capaz de entender. Calamidades. Espero que venga pronto el cerrajero.
El nadador
Muchas gracias por enseñarme a destruir el tiempo, otra cosa es que tenga la capacidad de hacerlo mientras braceo dentro del agua. He venido a verte con una rica merienda, te espera entre las piernas. ¿Dónde están jugando los niños? Coches limpios y conductores sucios. El prestigio es algo tan aburrido. La descendencia cantará para ti arias enfermas. Escribirte un poema no significa que esté enamorado, ¿has ido al podólogo? No intentes volar, es preferible que te quedes con nosotros. Ojalá, el deseo se resumiera en una llama que, con un solo soplido, haces que desaparezca. El alma pasa de largo, sin besar tus manos. Si nos abren los brazos, ¿qué más podemos pedir? Ni te miro ni te hablo, pero nadas en mi lago cerebral y estás a punto de ahogarte.