lunes, 28 de septiembre de 2009
Un hombre espera...
Se nos va el tiempo sin improperios y lo único que saco en claro es que la hierba también crece en el cemento. Dile a cualquier persona que te encuentres por la calle que tiemblas, como todos lo hacemos cuando el miedo se adueña hasta de nuestra sombra en la pared.
Que suenen las palmas
Hay que solucionar las diferencias, pero el mejor método no es el combate cuerpo a cuerpo. La piel cambia, entonces, ¿qué te hace pensar que tú no puedes hacerlo? Hace tanto tiempo que las canicas se han quedado atrapadas en la caja. Nos abren los brazos, y es tan fácil rechazar el ofrecimiento. La silla sigue vacía, suspendida en el aire y el funambulista, como siempre, no aparece. Mis palabras son lo que digo, otra cosa, bien diferente, es que esté de acuerdo con ellas. Hay una especie de pino que nunca se quema. La noche me ha traído el recuerdo de tus labios gruesos, mientras un diálogo chino me ha susurrado en los oídos algo que no soy capaz de entender. Calamidades. Espero que venga pronto el cerrajero.
El nadador
Muchas gracias por enseñarme a destruir el tiempo, otra cosa es que tenga la capacidad de hacerlo mientras braceo dentro del agua. He venido a verte con una rica merienda, te espera entre las piernas. ¿Dónde están jugando los niños? Coches limpios y conductores sucios. El prestigio es algo tan aburrido. La descendencia cantará para ti arias enfermas. Escribirte un poema no significa que esté enamorado, ¿has ido al podólogo? No intentes volar, es preferible que te quedes con nosotros. Ojalá, el deseo se resumiera en una llama que, con un solo soplido, haces que desaparezca. El alma pasa de largo, sin besar tus manos. Si nos abren los brazos, ¿qué más podemos pedir? Ni te miro ni te hablo, pero nadas en mi lago cerebral y estás a punto de ahogarte.
miércoles, 1 de julio de 2009
Tras larga pausa... volvió a comunicarse con agitación
La solución suele ser un pensamiento mal encauzado. Cadencia malhumorada que impide el grito. Solo los salvajes conocen la libertad. Este betún va a dejar muy relucientes tus zapatos. Me ciño a tu espalda para saborear el olor de tu esfuerzo. Fedor ha venido para quedarse. Un hombre que no tuvo miedo a ser hombre, ni mujer. Echo de menos dormir contigo, aunque no lo haya hecho nunca. Recuerdo la ingratitud de un pantalón bajado a medias. Los nervios no se van a templar recurriendo a tu pasado. Siempre inventando, qué tortura. Olvida
No sabes lo que pierdes cuando desconoces lo que ganas
Los animales domésticos se llevan el cariño de las personas, de ahí que odies a tu vecino. Eres muy inteligente, pero no te molestes en demostrarlo. Acabo de ver un rompehielos ruso que no tiene trabajo en
Tic-tac tic-Tac
Si lo pensamos bien, todas nuestras palabras carecen de interés, están totalmente muertas, pertenecen al pasado. ¿Te asusta todavía el crujido de las ramas en las noches de luna llena? Tengo que volver allí, solamente se tienen los unos a los otros. Las calles sucias son para los pobres. El tiempo debería ser una pausa perpetua. ¿Tus amistades se miden por las llamadas telefónicas que recibes? Se supone que somos libres. La música de un piano sale de la radio y se mezcla, con naturalidad, con el canto de un pájaro. Está segura de que el tiempo no borra nada, solo lo oculta. Pensando en lo que haremos y que nunca hacemos se consume la piel de nuestro cuerpo. Juegos de manos, prestidigitación e ilusionismo. No hay día que pase que no vea un cartel de Coca-Cola. No mires tanto… y tócame.
Sinceridad
He pensado que nunca te voy a olvidar, ¿y tú? Yo he pensado que ya te he olvidado. ¿En esta parada no hay un autobús que sea puntual?
Mundo ciego
Con la misma regularidad que los hombres van a la sauna, sus mujeres van a la peluquería. Contenedor de escombros. Ella dice: “Prefiero que seas tú quién me lave el pelo”. Él dice: “Hubiera sido un privilegio habernos conocido rodeados de pintura rusa, en vez de estar aquí, con tanta humedad, haciéndonos una paja”
Torbellino
He llegado y no hay nadie esperándome. Esta mañana el sol invitaba a quedarse en casa. En la parada de los tristes encontré en la prensa a un animal que devoraba tu boca, un disco rayado, placenta en la esquina, saliva muy fina, pensando en lo mismo, lugar sin encanto, mirada felina, tu mano danzando, los toldos bajados y la firme convicción de que para avanzar has tenido que despedirte de todo aquello que has comprado.
Conversaciones en la sombra
La lluvia está cayendo sobre el papel y derrite las palabras de tinta. Tengo unos dedos que odian a sus uñas. Y un pensamiento que se recrea con unos cuantos viejos haciendo ejercicios físicos en un parque destartalado. El tronco de un árbol ha sido arañado con un graffiti y un hombre que pasa a su lado dice que ya es hora de que regrese el tiempo donde se cortaban las manos. Es curioso, hace poco asistí a un entierro donde nadie lloraba. Está claro que todas estas palabras no sirven para nada. No puedo verte todos los días. ¿Por qué? Porque me obligas a afeitarme y además me dejas el agujero del culo tan grande como la tronera de un billar. En la inmensidad existe una línea. Con lo fácil que es cogerse de la mano. Lo más difícil es que el espejo olvide tu cara.
¡Mira! Tiemblan las palmeras
Descuartiza los segundos con un bostezo. El polvo vive en todas las esquinas y las palabras no radiografían el alma. ¿Dónde puedo encontrar a los monstruos? No sostengas nada que te agote, porque tu corazón tiene fecha de caducidad. Trabajo para una señora que viste siempre de negro y, por suerte, no pago alquiler. El menosprecio es nuestra arma favorita. No imagines nada, o mejor aún, hazlo, imagina todo, para darte cuenta de una vez por todas que la razón no vive en tu cabeza. Los abuelos entienden el presente; recordar el pasado les duele y lo evitan… y el futuro, está claro y huele; la muerte.
Un columpio que mover
La vida no se cuenta en las películas. Suplico a mi cerebro para que olvide el valor del tiempo y que una fregona no lea nuestro futuro inexistente.