Hay hombres gordos que se creen Adonis. Hay descerebrados en todas las esquinas. Hay sustancias que te impiden recordar tu vida. Las fijaciones son tan terribles, dejan poco espacio para que surja una buena iniciativa. Nada cambia, aunque lo intentes. Animales de costumbres somos, que solo podemos variar las claves de nuestro aburrimiento. Curioso caso el del hombre, que quiere demostrar su seguridad, pero que, por dentro, sabe que está lleno de miedo y desconcierto.