Al final, son los actos los que nos delatan, los que dicen cómo somos, los que demuestran la verdad que el individuo se niega a mostrar por miedo o cobardía (ambas cosas están íntimamente ligadas). En una tumba, ese hombre se ha negado a introducir a la muerta y, a cambio, ha hecho un pequeño lago, repleto de estrellas de mar en su interior. Mi padre murió y dos semanas después fuimos al cementerio a recordar lo que todos tratábamos de olvidar por rencor hacia él. Llegó el aburrimiento y comencé a jugar con un sobrino de siete años, enclenque, al que por una extraña razón, le gustaba el movimiento exagerado, carreras y golpes sin sentido. Nos estábamos riendo, eso lo recuerdo. Le empujé en un descuido y el niño se cayó en el interior de una tumba cavada, aun sin muerto disponible. Mi cuñada entró en cólera, los insultos se hicieron presentes y yo no podía dejar de mirar al niño que, en el interior de ese agujero, esbozaba una gran sonrisa y me daba las gracias con los ojos por tener algo que contar en el futuro.
lunes, 7 de marzo de 2011
martes, 1 de marzo de 2011
lunes, 28 de febrero de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
sábado, 12 de febrero de 2011
miércoles, 9 de febrero de 2011
martes, 25 de enero de 2011
viernes, 17 de diciembre de 2010
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Parejas
Sigo sin comprender qué es lo que lleva a pensar a determinadas parejas que, estar un año sin follar, durmiendo en la misma cama con la persona que supuestamente amas, es sinónimo de que no pasa nada. Nada, sí, nada ocurre, lo cual debería darles la posibilidad de pensar, y, sin embargo, no quieren, se niegan. Prefieren permanecer en la cama, muertos, sin nada que decir, viendo un absurdo programa de televisión o una de esas series que tan de moda están, por el simple hecho de que no aguantan verse solos. Sin darse cuenta de que, el mal más terrible y mortífero es verte solo en compañía de nadie.
martes, 14 de diciembre de 2010
domingo, 12 de diciembre de 2010
viernes, 10 de diciembre de 2010
jueves, 9 de diciembre de 2010
¿Trabajo o esclavitud?
La tecnología avanza, avanza y avanza, pero no sirve de nada. Somos los esclavos de unos cientos de mafiosos y, cada vez más, nos parecemos a los negros de los campos de algodón, pero en el siglo XXI.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
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