La vela se ha convertido en humo.
El humo ha desaparecido en el viento.
El viento ha conquistado tu pelo.
Sería tan hermoso que te dejaras querer.
DAVID PANIAGUA
La vela se ha convertido en humo.
El humo ha desaparecido en el viento.
El viento ha conquistado tu pelo.
Sería tan hermoso que te dejaras querer.
Ya lo dijo San Juan de la Cruz: “La fe es una noche oscura”. Nos hará falta un hombre como tú cuando sea preciso volver a empezar. Rezo todos los días para que se muera mi marido. Soy especialista en inventarme a la persona que me conviene, pero nunca pasa a mi lado. El público aplaude sin sentirlo. No te preocupes, guardaré en esta caja tus dedos. La violencia es una acción equivocada, siempre. Por favor, contagia la alegría a tus hijos. ¿Hablamos? No me apetece, hay demasiada cafeína en tu cuerpo. Piénsalo, no es necesario que acumules todo lo que te gusta, eso no va a hacerte mejor persona.
Despierta somnolienta y se asoma al balcón para contemplar un día plomizo. Detrás de cada ventana, pequeñas vidas en movimiento. Estira la sábana como si fuera las alas de un albatros. Siente una amabilidad indiferente hacia el mundo. Se ha dado cuenta de que hasta los muertos meten la pata. Inspira y espira. Hoy va a tratar de resolver sus dudas con un hombre que no la quiere, accionando, dejando de lado el verbo, porque las palabras hacen que avance un absurdo pensamiento. Hubo un tiempo en el que bendecía los improperios, porque era el mejor candado para cerrar puertas, pero, desde hace poco, cree que lo mejor es no hacer nada. Absolutamente nada. Las palabras nunca fueron gratis. Todos han dicho que hoy va a vivir un día duro, pero a ella no le resulta tan complicado exhumar los huesos de un padre muerto en un barranco. Si tuviera la oportunidad de que se le concediera un deseo pediría, con certeza, que todas las personas se olvidaran de La Historia, incluso de su propia historia, porque sabe, por experiencia, que nos hace más rencorosos.
Han roto un cristal y ya hay una manada de salvajes buscando al culpable. El resultado de tu avaricia monetaria es tu miedo. Son tan peligrosas las madres adoptadas que nunca has pedido. Si hay alguna identidad, hay que buscarla en el amor. Todo se quema, incluso un corazón tan frío.
Una madre tiene derecho a creer que te domina, al igual que un padre tiene derecho a sentir que necesita perderte de vista. ¿Debo aprender a respetar las normas? Creo que es más interesante que aprendas a cantar La donna è mobile.
Cuando nace un cerdo le pongo el nombre de un político. Todas las armas acaban siendo disparadas. Los hombres serán devorados por los buitres. Ojalá, la humanidad, desaparezca pronto: los árboles no necesitan su avaricia. No queda más remedio que retirarte el saludo. Los campos verdes son pasto del fuego. Menos palabras, más acción, por favor. ¿Es tan difícil conseguirlo? Ni siquiera lo has probado y ya te bajas del caballo. Bajo ningún concepto, deje de mirar fijamente a los ojos. El avión abandona la estela de una línea de vapor en el cielo. Nitrato de plata para fabricar lluvia. Esto es lo que llamamos mundo.
Los monstruos son seres refinados. No hay soledad que no malgaste el tiempo. Pensamos fragmentos e intentamos hablar con un discurso articulado, sabiendo que todo es un invento fallido del cerebro. ¿Por qué no das señales de vida? He encontrado un ombligo prístino. ¿Los sentimientos son más antiguos que las palabras? Debo comprar una funda para mi corazón. Al final, el amor es la consecuencia de una burda artimaña. Si pudiera tocarte sería otra persona, por eso, pienso, que una despedida a tiempo es mejor que un puñetazo en la cara.
Saben amar mejor los débiles y aquellos que no se mienten. Asesiné un mosquito contra mi camiseta negra y nunca encontré el cadáver. ¿Se encorva la espalda por el peso de las dudas? Llamadas de teléfono que, en vez de ser de amor, solo nos dan información sobre la climatología. Que los demás te olviden es la consecuencia directa de tus penas. La verdad quema el estómago. Un hombre rencoroso dice que no se puede hacer nada con una mujer fea y estúpida. ¿Comes perejil a menudo? Siempre que puedo o me dejan. Soy un vagabundo porque tengo claustrofobia, pero he descubierto que la felicidad es un viajero que se ha colado en el tren.